En este artículo, hablaremos de 12 puntos que debes valorar antes de firmar un contrato con una software factory
Antes que nada, vamos a iniciar hablando de lo carisimo que puede salir elegir mal a nuestro proveedor de servicios de desarrollo y no me refiero unicamente al dinero.
Cuando una empresa contrata desarrollo de software normalmente piensa en una cifra inicial:
“Me cotizaron $50,000 MXN.”
Pero ese no es el costo final del proyecto. Puede haber cambios, retrasos, errores, nuevas integraciones, problemas de infraestructura, funcionalidades que no estaban contempladas o incluso la necesidad de contratar a otro equipo para terminar lo que quedó pendiente.
Existe un estudio de McKinsey y Oxford, donde se hace mension que
los grandes proyectos de IT analizados superaron su presupuesto en promedio un 45% y terminaron entregando 56% menos valor del previsto. En esa investigación, los proyectos de software aparecieron entre los que tenían mayor riesgo de sobrecostos y retrasos.
Y eso no es todo, hay otro dato interesante.
El PMI reportó en 2026 que aproximadamente uno de cada tres proyectos complejos no consigue todos los beneficios originalmente previstos. Además, 81% de los profesionales consultados considera que los proyectos se han vuelto más complejos en los últimos años.
Y aquí es donde entra la duda, ¿el problema es contratar una Software Factory? No necesariamente. El verdadero problema es contratar un proveedor sin evaluar correctamente aspectos
El mejor consejo que voy a darte, sin duda será, antes de buscar proveedores, hay que preguntarse
¿Realmente necesito contratar una Software Factory?
No todos los problemas requieren desarrollar software desde cero.
Una Software Factory puede tener mucho sentido cuando necesitas:
Por otro lado, quizá no necesitas desarrollo a medida si solamente buscas algo como:
Esto parece obvio, pero es importante. Una buena Software Factory también debería ser capaz de decirte:
“No necesitas desarrollar esto desde cero.”
Y ahora sí, vamos a lo importante. Antes de firmar, por favor analiza estos 12 puntos.
Todas las Software Factories manejan un portafolio de casos de éxitos. Es importante investigar que tengan experiencia en proyectos similares al tuyo.
Realiza estas preguntas:
La experiencia vale más que una lista enorme de proyectos que no tienen ninguna relación con tu necesidad.
Hay una diferencia importante entre hablar con una empresa que tiene 50 desarrolladores y tener 50 desarrolladores trabajando en tu proyecto.
Normalmente tendrás un equipo mucho más pequeño y específico.
Pregunta quién estará involucrado. Dependiendo del proyecto, podría haber:
También pregunta: ¿Quién será mi contacto principal?
Y algo todavía más importante: ¿Qué pasa si esa persona deja de trabajar en el proyecto?
Una Software Factory profesional debería tener procesos para que el conocimiento no dependa de una sola persona.
Este punto es probablemente uno de los más importantes. Decir:
“Necesito un sistema para administrar mi empresa.”
no es un alcance. Hay que convertir esa idea en algo concreto. Por ejemplo:
— Módulo de usuarios
— Módulo de clientes
— Reportes
Mientras más claro sea el alcance, menos espacio habrá para interpretaciones diferentes. Y esto también protege al proveedor. Porque si algo no estaba contemplado originalmente, ambas partes pueden identificarlo y decidir cómo incorporarlo.
Es normal que dos Software Factories pueden recibir exactamente el mismo proyecto y presentar presupuestos muy diferentes. Eso no significa automáticamente que una esté intentando cobrar de más. Puede haber algunas diferencias que tu no sepas.
Por eso no preguntes únicamente:
“¿Cuánto cuesta?”
Pregunta también:
“¿Cómo llegaron a ese precio?”
Una cotización seria debería permitirte entender qué estás pagando.
Existen diferentes formas de contratar una software factory para el desarrollo de software.
💲 Precio fijo
Se establece un alcance, un tiempo de desarrollo y un precio previamente acordado. Puede funcionar bien cuando:
💲 Time & Materials
Se paga según el tiempo y recursos utilizados. Puede funcionar mejor cuando:
💲 Equipo dedicado
Se contrata un equipo durante un periodo determinado. Puede ser interesante cuando:
No existe un modelo universalmente mejor. Lo importante es elegir el que tenga sentido para tu proyecto.
Aquí suelen aparecer muchos problemas. Imagina que el proyecto contempla 20 funcionalidades. A mitad del desarrollo decides agregar otras 10. Eso ya no es exactamente el mismo proyecto.
Por eso el contrato debería establecer qué ocurre cuando aparece una nueva necesidad. Debe quedar claro:
Esto evita una situación bastante incómoda:
“Pero yo pensé que eso estaba incluido.”
Si ambas partes tienen el alcance documentado desde el principio, es mucho más sencillo resolver estas situaciones.
Un desarrollador puede probar su propio código, si. Pero eso no significa que el sistema esté listo para producción.
Una estrategia de calidad debe incluir:
Obviamente no todos los proyectos necesitan el mismo nivel de pruebas, pero todos deberían tener algún proceso de QA adecuado a su complejidad. Por eso, te recomiendo preguntar directamente:
¿Quién prueba el software antes de entregármelo?
Este punto debería estar perfectamente claro en el contrato. Pregunta qué ocurrirá con:
Pero sobre todo:
Si mañana dejo de trabajar con ustedes, ¿puedo continuar el proyecto con otro equipo?
La respuesta debería ser clara desde antes de comenzar. No conviene descubrir las condiciones de salida cuando ya llevas meses y dinero invertido en el proyecto.
La entrega del software no necesariamente significa que terminó la relación. Después de lanzar pueden aparecer: errores, ajustes, actualizaciones, acambios en servicios externos; etc.
Por eso pregunta:
También es importante diferenciar:
Garantía ≠ mantenimiento.
La garantía normalmente cubre problemas relacionados con lo desarrollado.
El mantenimiento puede incluir actualizaciones, mejoras, cambios o nuevas funcionalidades.
Este punto parece pequeño hasta que el proyecto empieza. Define desde el principio:
Puedes tener excelentes programadores y aun así sufrir un proyecto complicado si la comunicación es mala.
Una pregunta sencilla puede ayudar:
“¿Cómo voy a saber qué se está haciendo cada semana?”
Si la respuesta es clara, es una buena señal.
Hay una parte que no siempre se ve en la demostración y que puede ser igual de importante: ¿cómo estará protegido y dónde funcionará todo eso? Un software puede funcionar perfectamente y aun así tener problemas de seguridad o infraestructura.
Por eso, antes de contratar, conviene preguntar qué medidas contempla el proyecto. Pregunta si el software funcionará en:
También es importante saber quién será propietario de las cuentas y recursos utilizados.
Por ejemplo, si el proveedor configura el servidor, la base de datos o determinados servicios cloud, conviene dejar claro si esas cuentas estarán a nombre de tu empresa o del proveedor.
Y llegamos a uno de los puntos más importantes del checklist. Y aquí la recomendación es bastante sencilla:
No firmes solamente porque la cotización te parece buena.
Antes de hacerlo, revisa que lo que hablaron durante las reuniones realmente aparezca en el contrato. Esto es importante porque muchas veces las conversaciones comerciales incluyen detalles que después no aparecen en el documento formal.
Y cuando surge un problema, normalmente termina importando lo que quedó establecido por escrito.
📌 Una última revisión antes de firmar
Antes de poner tu firma, haz este ejercicio:
Pregúntate:
✅ ¿Sé exactamente qué estoy comprando?
✅ ¿Sé cuánto voy a pagar?
✅ ¿Sé qué puede generar un costo adicional?
✅ ¿Sé cuándo debería recibir cada entrega?
✅ ¿Sé quién será dueño del código?
✅ ¿Sé qué sucede si necesito cambios?
✅ ¿Sé qué garantía tengo?
✅ ¿Sé cuánto costará mantener el sistema?
✅ ¿Sé qué pasa si quiero cambiar de proveedor?
Si alguna respuesta es “no sé”, todavía hay algo que aclarar. Y si existe alguna cláusula que no entiendes, no la ignores solamente porque el resto del contrato parece estar bien. En algunos casos, puede ser conveniente revisarla con un profesional legal.
Aquí hay que tener cuidado con las cifras. No existe una tarifa universal para una Software Factory.
El precio depende de factores como:
Por eso es mejor hablar de rangos de referencia y no de una tarifa única.
El costo real no debería analizarse solamente por el precio inicial. También debes considerar cuánto cuesta:
Por eso, una cotización de $40,000 MXN no necesariamente es más barata que una de $50,000 MXN.
Depende de qué incluye cada una.
Una buena Software Factory normalmente:
Y hay una señal particularmente buena:
✅ No tiene miedo de decirte que algo no conviene.
IT Oeste es capaz de decirte:
“Para esta parte no necesitas desarrollar desde cero; podemos integrar una solución existente.”
y eso es una señal de experiencia y no una oportunidad perdida.
La mejor Software Factory no necesariamente es la que te da el presupuesto más bajo. Es la que puede explicarte con claridad qué vas a recibir, cuánto te costará, cuándo lo tendrás y qué pasará después de ponerlo en marcha.
Este artículo fué escrito por humanos en nuestra Software Factory para la industria del software o personas que quieran conocer más sobre este mundo.
No, gracias.